Hay días que contienen una emoción tan especial, que en su transcurso ya eres consciente de que son inolvidables porque están llenos de lo mejor de nosotros. Así fue el pasado martes en el homenaje a la maestra Mariló Uguet en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma.
El salón de actos estaba abarrotado: alumnos, compañeros, amigos, familiares… Unas doscientas personas que, congregadas allí, guardábamos silencio porque Mariló, recién retirada de la docencia, no podía darse cuenta de la sorpresa que la aguardaba.
Cuando abrió la puerta y nos vio, y todos comenzamos a aplaudirla, su rostro, que en ese instante había reflejado una expresión de incrédula sorpresa, se bañó en lágrimas. Fue difícil para sus compañeros articular las palabras de los discursos. No es fácil poder resumir y expresar lo que significa en sus vidas alguien que les ha dado tanto sin que se les quiebre la voz, pero aquellas palabras, los gestos de afecto, la música y, por supuesto, la danza salieron del corazón.
Extracto de la entrevista realizada por Albi Danza el pasado 3 de febrero de 2019



